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La terapia familiar y los niños. Terapia de juego familiar. Presentación de un caso

María Casanova 1

Resumen

Los Terapeutas Familiares han aprendido a manejar a los niños en los procesos terapéuticos, en la medida que han incorporado habilidades de la terapia de juego de otras escuelas psicológicas. Esto ha convertido el trabajo con niños desde una visión sistémica, en un modelo ecléctico. Reconocer las etapas del desarrollo del niño y el uso de las técnicas que ayudan a los niños a expresarse y sentirse entendidos, aumenta el potencial de ayuda del terapeuta para los niños y para los demás miembros de la familia, quienes al introducirse en el juego, desarrollan habilidades que les permiten comprenderlos y manejarlos mejor. Diferenciándose así, su problemática de la conyugal y familiar. Para que el terapeuta familiar pueda develar el juego sistémico y cumplir con los objetivos planteados de ayudar al niño y a la familia parece ser necesario que éste conozca las técnicas derivadas del arte-terapia, lectura de cuentos, uso de los juegos de imaginación, los títeres, la caja de arena, el uso de juegos estructurados y no estructurados, las técnicas narrativas y el uso de la escultura, promoviendo en el niño el uso de su fantasía y de su imaginación, y modelando a la familia cómo ser parte del juego.

Abstract:

Family Therapists have learned how to deal with children in therapy, incorporating skills of the therapy of games from other schools of psychology.  This has turned the work with children from a Systemic into an eclectic model. To be able to recognize the stages of the child development and the use of the skills that helps children to express themselves and feel understood, have increased the potential of helping them and their family. Introducing the family in the game helps them to develop skills that allow the family to understand and to handle the children better. This allows the differentiation of their conjugal and family issues from the needs of the children. It is important that the therapists know the skills derived from the art-therapy, storytelling, imagination games, puppets use, box of sand playing, the use of structured and not structured games, narrative skills and sculpture, all of which helps to promote in the child the use of his fantasy and in his imagination, while molding the family on how to be a part of the game. This also helps to recognize the systemic game, and fulfill the goal of helping both the child and the family.

Palabras Claves: Terapia de Juego Familiar, Modelo ecléctico, Etapas de desarrollo del
niño, Necesidades del niño, Juegos no estructurados de fantasía e imaginación, juegos
estructurados.


Perspectiva Histórica:
En los comienzos de la Terapia Familiar, las intervenciones se centraban más en los problemas de los adultos siendo los problemas de los niños conceptualizados y entendidos como un síntoma de la disfunción familiar y de la pareja. El niño se veía formando parte de una triangulación con los padres, quien con su sacrificio evitaba la ruptura del sistema. “El portador del síntoma, la causa del problema son ciertas interacciones disfuncionales de la familia.” (Minuchin, 1984, pag.42).

Magaz Muñoz (2011) comenta que el temor a afectar a los niños conducía probablemente, a una excesiva normalización de su comportamiento. Esto les impedía beneficiarse de un trabajo terapéutico, o que se les brindara la ayuda directa que necesitaban para superar sus problemas.


La razones que se han sugerido para explicar la exclusión de los niños en la terapia familiar abarcan, por un lado, la ausencia de habilidades verbales necesarias (por ejemplo, niños menores a 9 años de edad) para participar en las entrevistas familiares (Bell, 1961, citado por Schaefer & O´Connor, 1988), como la misma ausencia de formación en el trabajo con niños en los terapeutas por el otro (Combrinck-Graham, 1986, citado por Magaz Muñoz, 2011).


Con Villeneuve (1979) y Ziegler (1980, citados por Schaefer & O.Connor, 1988), se incorpora el juego en las sesiones familiares para incluir a los niños. Asimismo, Jay Haley (1976, citada por Cloe Madanes (1982) argumenta que: la patología del niño involucra una coalición que trasciende los límites generacionales. La Terapia Estratégica con niños implicaba una intervención indirecta para que el niño renunciara a la conducta perturbada que es la base de su poder. El niño tiene poder sobre sus padres y necesitan que los padres asuman su lugar consiguiendo que la conducta perturbada del niño no cumpla con el propósito de ayudarlos con sus dificultades personales, económicas o sociales. Se intervenía a través de rituales que evidenciaban el juego sistémico y le quitaba poder al síntoma del niño, al usar las inducciones paradójicas. Por otra parte, las técnicas de entrevista familiar con títeres creadas por Irwin y Lalloy (1975), y la escultura familiar por Simon (1972, citados por Schaefer & O.Connor, 1988), involucran a las familias en situación de juego durante alguna parte de la sesión.


En este mismo sentido, Epston y White, 1990, (citados por Freeman y Epston (2001) conceptualizan el uso de la técnica de la externalización como una práctica lingüística que ayuda en la terapia con niños aplicando el lema: “El problema es el problema, la persona no es el problema” (Pág.29). Éste se ha considerado como una de las máximas de la terapia narrativa. La práctica lingüística de la externalización, separa las personas de los problemas, es una manera lúdica que ayuda a enfrentar y disminuir los sentimientos de culpa. Es una forma divertida de motivar a los niños a enfrentarse con las dificultades y reducirlas. Y en su trabajo han incluido las técnicas de arte terapia, títeres, representaciones, para ayudar a los niños a través de la imaginación a superar sus dificultades, y a crear historias alternativas, a través de las preguntas que induzcan a un nuevo relato de sus vidas. La Externalización es como “jugar a” que el problema está fuera del niño y desde ahí se juega con él, en una conversación exteriorizada. Cuando los niños se percatan de que se habla de los problemas y no de ellos, participan activamente en la conversación. Por lo que sin perder de vista el Sistema Familiar, se han podido incorporar técnicas de otros modelos para ser efectivo el trabajo con los niños.


En la medida que se han reconocido las etapas del desarrollo del niño y que han podido introducirse las técnicas que podrían ayudar al niño a sentirse entendido, y como partes del sistema terapéutico formado entre la familia y el terapeuta, se han desarrollado habilidades para lograr los objetivos planteados, convirtiendo las intervenciones con niños, en un modelo ecléctico que introduce técnicas de diferentes modelos de intervención. Necesitamos conocer la problemática de los niños, para poder intervenir y diferenciarlos de la problemática conyugal, para que puedan manifestar su individualidad fomentando su diferenciación. Por lo que al trabajar con niños se toma en cuenta que vienen a la terapia con dos tipos de malestares, uno propio y otro familiar (Magaz Muñoz, 2011).

Terapia Sistémica con Niños:
Características del Terapeuta Familiar que trabaje con niños:

Según Griff (citado por Schaefer & O.Connor, 1988) el terapeuta familiar, es educador, facilitador, y un modelo de relación para el niño y la familia. En este tenor, éste necesita tener una formación sistémica, traducir el lenguaje crítico de los adultos a los niños, ayudándolos a ver la intención positiva de los padres (Connotación positiva), buscar los recursos de cada uno de los miembros de la familia. Cree en la resiliencia secundaria de los niños (Barudy, 2011), marca un orden y una prohibición (se permite la agresividad solo de manera simbólica), se relaciona con el niño modelando a los padres un apego seguro, hace contacto visual, evita las alianzas inadecuadas, conoce las teorías de desarrollo infantil, usa la imaginación, creatividad y flexibilidad, para usar con confianza y seguridad el juego con los niños y sus familias, posee sensibilidad y empatía (uso de las neuronas de espejo, tiene capacidad de contención de todas las emociones de niño, y de comprender el lenguaje corporal, o no verbal del niño y de su familia además de poseer la capacidad de comprender el lenguaje a través de los dibujos, juegos y símbolos. El terapeuta familiar también debe tener la capacidad de crear esperanza y fe en el futuro, que es el objetivo de todo proceso terapéutico efectivo (Paliza, 2011).

Rol del Terapeuta:
El psicólogo necesita mantener la atención en el objetivo principal que es de servir de observador participante y no de compañero de juego (Schaefer & O.Connor, 1988). Acompañar dice Aucouturier (s.f.) es interactuar sin invadir.


El psicólogo manteniendo la neutralidad, es empático con las emociones del niño, les pone palabras a sus estados emocionales difíciles a sus miedos y angustias. Male (1975) dice que a través de la lentitud de su lenguaje, de la repetición, de sus gestos, y mímicas actuando como un Fondo Sonoro de todas las actividades del niño, se promoverá una regresión que permitirá la cura, pues se repararán los estados emocionales que lo afectan. Es importante que los niños jueguen lo que quieran, permitirles sacar la agresividad, o cualquier otro estado anímico sin cuestionarlo. Que dibujen también lo que quieran y luego se les pide que hablen sobre lo que han hecho, tratando de que se convierta en algo mejor.
El terapeuta sistémico también debe fungir como un psicoeducador. Francois Dolto (1980), habla de la importancia de la psicoeducación a los padres cuando se conoce las necesidades de los niños según su ciclo de vida, “darles consejos detallados que causaran si los aplican un progreso, por ligero que sea, en el comportamiento del niño, gracias al cual tendrán confianza en nosotros y volverán a traérnoslos”(pág.139).

Consideraciones Generales sobre el Juego:
El juego se considera una modalidad expresiva del niño, de sus emociones, y de sus conflictos. Por su ciclo de vida, ¨el niño no tiene a su disposición el uso del lenguaje, pero el juego le permite una expresión simbólica de sus angustias. (Anzieu, pag. 32). El juego, la imaginación, la fantasía, las metáforas, contar historias, ayudan a través de su simbolismo a que los niños puedan encontrar mecanismos para motivarse a encontrar soluciones a sus problemas. El juego no es la realidad, y el niño sano entiende esto a la perfección. Para crecer ha necesitado diferenciar la realidad (lo que percibo), de la imaginación y la fantasía que existe en su mundo interior. El juego permite que el mundo interior se externalice. El juego ayuda a tomar contacto y distancia a la vez del problema, porque una parte de mí observa, y otra está metida en la trama del juego.


El juguete tiene la función psicológica de la mediación. En el adulto es la palabra. Como mediadores, hacen presente lo que está ausente.


El espacio del juego, promueve una regresión, que ayudara a la curación. Jugar esta vinculado con el placer y la reparación del trauma, para superar el displacer. Cuando un niño no quiere jugar, el terapeuta juega solo hasta que el niño se integra al juego, sin forzarlo, sin ser amenazante. En el juego hay una tendencia a la repetición del trauma, y un deseo de dominio vinculado con la experiencia vivida, convirtiéndose en los motores esenciales de la actividad lúdica del niño. El niño repite el juego del trauma hasta que lo procesan de otra manera.


Se ayuda al niño a encontrar su lugar en la familia y su propio deseo para superar la fusión y promover su diferenciación. El jugar humaniza, crea lazos sociales. Simbolizando lo que le falta en el juego, se aprende a desear. A través de conocer la fantasía del niño, sabemos cómo vive su realidad. Por eso se trabaja con la fantasía como una herramienta terapéutica.


Los niños fantasiosos, no dicen mentiras, son expresiones de sus sentimientos reales, que no son aceptados por sí mismos y por los demás. Oaklander ( 1978) dice que un niño mentiroso tiene miedo de enfrentar la realidad, tiene muy pobre autoestima y está lleno de culpa.


La terapia de juego tiene una función preventiva, pues sanará al niño y evitará patologías mayores. “La represión de experiencias abusivas durante la infancia conduce a muchas personas a destruir sus vidas y la vida de otros” (Miller, 1997). La terapia de juego ayuda a superar las experiencias abusivas, superar el dolor y promueve la resiliencia.

El juego del niño ayuda a conocer si ha ingresado en el campo lúdico:
Un niño sano juega. Por lo que a través de la observación del juego del niño se puede determinar el nivel de desarrollo emocional. Es importante preguntarse si el niño ha ingresado o no al campo lúdico.


Los niños con conflictos de identidad se confunden con los juguetes. No hay un yo y un tú, viven fusionados con sus padres. Son niños objetos de otros. En otra palabras, son niños psicóticos.


Otros niños juegan a coleccionar juguetes. Los mueven compulsivamente, no hay significación del acto de jugar. Niños que enumeran y nombran los juguetes no están adheridos a ellos, pero no cumplen la función de jugar, porque no ingresan a una trama de personajes y secuencias. Para jugar hay que tomar distancia del objeto, y asignarle un significado y una trama al juego. (Male 1975).

Intervenciones Terapéuticas a través del juego en la familia:
Es una terapia directiva, que sigue el juego y la fantasía del niño permitiéndoles escoger la modalidad del juego que desea según sus necesidades. En ocasiones también, es el terapeuta quien propone el juego, cuando al ver la necesidad emocional del niño ayuda a su curación, incluyendo a los padres en el proceso. Después de formar el sistema terapéutico con la familia, al haber tenido una sesión inicial con los padres, para definir los objetivos de las intervenciones, escucharlos, validarlos, contenerlos y hacer intervenciones psicoeducativas, se incluye al niño en el proceso.


En la sesión podrán usarse Juegos estructurados (juegos de mesa, y juguetes donde el niño proyecte sus necesidades no resueltas), y no estructurados (juegos de imaginación, caja de arena, arte terapia, uso de los cuentos infantiles et). La manera en que los padres se acercan al juego con los niños nos ayuda a ver el tipo de relación que han creado con ellos. Por ejemplo, los padres aprenden, si no saben jugar con el niño, a seguir su fantasía sin limitarlos, en vez de cuestionarla o juzgarla, que es lo que hacen los padres con apego inseguro.


El terapeuta modela la relación y explica las reglas de intervención, cómo se sigue la fantasía del niño. El niño le asigna los roles a los padres, en los juegos de imaginación y al hacerlo queda al descubierto el juego sistémico que revela la disfunción familiar, y el dolor del niño, que al expresarlo y buscar una resolución a lo planteado empieza a tener recursos para superarlo.


Se le ensena al niño los materiales que están disponibles para el trabajo terapéutico, y se les instruye también para usar los juegos de imaginación. El niño escoge con lo que quiere trabajar. Dependiendo del material que escoja, nos dirá cual es su necesidad y por la repetición del juego lo que intenta elaborar o superar.


Usando la terapia narrativa, se crea un ambiente lúdico y “desculpabilizante”, a través de la externalización. Siendo el recurso de las cartas terapéuticas una posibilidad de incluir a los miembros que no están y una manera de mover el sistema a través de validar a los miembros de la familia y ayudarlos a ver su juego sistémico.


Los elementos presentes en el juego de imaginación son la realificación, la identificación y la ludificación (Ariel, 2001). En la realificación, cierta identidad que existe en la imaginación del niño y no en la realidad externa, se dibuja, se nombra. Con la identificación el niño asume un rol o la entidad que ha recalificado. Y por último, a través de la ludificación el niño realiza una trama o historia con lo que ha realificado.
Cuando el niño inventa o escenifica un rol es más importante que el objeto con el que juega. En el juego es muy importante la escenificación de roles, mientras más roles representa un niño a través de sus juegos, más sano será.

Necesidades del niño según su etapa de desarrollo y su Ciclo de Vida.
Un terapeuta Familiar necesita conocer estas etapas. De esta forma, cuando el niño escoja el juguete con el que trabajará en la terapia, el terapeuta sabrá qué necesidad está expresando y podrá ayudarlo.

Necesidades del Primer año de vida. Búsqueda de la identidad.


Superan la fusión originaria, y se descubren personas en los ojos de la madre y de quien los cuida. El Padre se hace presente en la relación de tranquilidad y felicidad que la madre proyecta en el infante, por estar satisfecha en su relación de pareja. Los niños necesitan superar la angustia que le produce la separación de la madre cuando empiezan a diferenciarse y a tener una identidad propia. En esta etapa capta el mundo exterior, pasa de estar afuera a estar adentro, sin una elaboración personal por la ausencia de lenguaje verbal. Necesita periodos de ausencia y presencia significativa de la madre, para consolidar una identidad. El placer o displacer depende de que el otro quiera estar o no conmigo. El niño necesita descubrir su lugar.


Cuando el vínculo con la madre es nutricio, generando un apego seguro, se desarrollan las neuronas de espejo y se genera la hormona del apego la oxitoxina, que permitirán al niño comprender los estados emocionales propios y de los demás miembros de su familia, cuando son nombrados por su cuidador.


La madre fusionada sobreprotege o abandona. Impide que el niño actúe y se relacione con el medio creando un déficit en la interacción. La exploración genera endorfinas. El pensamiento del niño se origina a través de la acción (Etapa sensorio motriz, de Piaget). Al superar la angustia de separación actuando, se reasegura al yo. Un niño que puede actuar, integra más fácil los límites, que el niño sometido.


Típicos de este primer año son:
Los juegos de aseguramiento y de superación del duelo de la separación de la madre. Son juegos de presencia y ausencia. Jugar a la escondida con la madre, significan mi madre se va, mi madre vuelve, al igual que prender y apagar la luz.


Juegos de envoltura. Les gusta envolverse en sábanas, así se sienten contenidos.


Juegos con el espejo. Se les diferencia su imagen de quiénes son ellos, con el tacto y las palabras de su cuidador.


Tiran los juguetes para que se los pasen, creando una relación de intercambio, iniciando los primeros juegos de intercambio, por lo tanto de reconocimiento del otro.


Juegos de expresión de caras. Reírse con ellos, hablar con ellos para que desarrollen la capacidad de expresar emociones.


En esta etapa desarrollan la confianza básica. Que se sientan seguros cuando los cargan y los tocan y acarician, reconociendo los límites de su cuerpo.


Desarrollo de la percepción pasiva. Estimular el tacto, el oído, la mirada, la ingestión. El mundo de afuera entra al mundo interior del niño. Estimularlos para que desarrollen habilidades motoras, por el desarrollo neuromuscular.


El niño se ve a sí mismo, como fue mirado. Se descubre diferente al otro en la medida que se establece un vínculo significativo. Se percibirá como una unidad y descubrirá a los demás miembros de la familia como unidades diferenciadas de él.


Un niño que tiene necesidades en esta etapa sin superar escogerá en terapia:
-Jugar con juegos de alimentación, con bebes y el biberón, para así sanar tiempos fallidos. Y para hablar metafóricamente de la separación de la madre, prendera y apagara la luz constantemente o se esconderá debajo de los muebles en posición fetal.


-Jugaran a devorar a los demás, para superar su temor a la destrucción, que son parte de los miedos arcaicos de un bebé y que Aucouturier (s. f., pág.79 ) señala que “se van calmando gracias a la calidad del entorno del bebé, durante el delicado periodo de los primeros meses”, cuando han tenido una relación significativa con sus cuidadores.


-Las angustias arcaicas se encuentran masivamente en la psicosis: angustia de caída, miedo a perder los límites del cuerpo (le faltó envoltura protectora para sentirse contenido), miedo a que su cuerpo explote, miedo a todos los ruidos que estallan, motores de carros, fuegos artificiales, relámpagos, disparos, vejigas que explotan.


A los niños psicóticos les atrae la muñeca flor, pues se identifica en la evolución con los elementos de la naturaleza que vegetan, se encuentra en la etapa vegetal, es decir en una total dependencia.


Cuando los niños son muy dependientes, se identifican con peces, culebras, dinosaurios. Animales de sangre fría, que se arrastran o que devoran. El dinosaurio, representa el cerebro reptil, es la etapa cuando el niño gatea y ya tiene dientes para morder. El bebe que gatea no camina pero da mordidas. Es el cerebro de la supervivencia, no crean manada, defienden el espacio, la comida, es competitivo, no hay altruismo, no se preocupa del otro, no hay jerarquía ni límites. Los padres que funcionan a este nivel no saben cuál es su lugar y como dárselo a los hijos. Los animales salvajes se asocian con figuras paternas agresivas y los animales domésticos con figuras paternas con otra connotación, pues los mismos viven en manada y crean relación. (Paliza, 2011).


Los síntomas del paciente identificado, asociados a dificultades en esta etapa son:
-Trastornos de Alimentación. Anorexia, vómitos, mericismo

-Trastornos del Sueño. (Necesitan aprender a dormir solos).

-Llanto. Agresividad.

– Trastornos del Desarrollo.

-Trastornos Psicosomáticos. Asmas, eccemas.

-Dependencia excesiva de los Padres, angustias de separación. Por ejemplo: No se separan de ellos para jugar en la terapia. Miedo al abandono y a separarse de los padres.


Segundo Año. La Identidad Social. Etapa de socialización.


El reto es adquirir una identidad social, coincide con el ingreso al Pre-escolar. Adquieren también hábitos de higiene y de convivencia. Es importante en esta etapa aprender a socializar la agresividad, pues entran en la primera etapa del no. No se permite pasaje al acto de la agresividad o las conductas seductoras, es decir, no se le permite al niño pegarle al terapeuta, romper objetos, pues la agresividad que cura es la simbólica.


Mientras más se reprime la agresividad, mas aumenta la violencia. El niño que juega en terapia a ser agresivo, no significa que en la realidad se le este incentivando a ser agresivo, ya que aprenderá a canalizar su agresividad a través del juego. Por ejemplo, no hay persona más pacifica que alguien entrenado en artes marciales.


Los juegos van orientados a promover el desarrollo motor para la construcción de su individualidad, necesitan adquirir destrezas corporales. Juegan a caerse, a rodar, hundirse, a trepar, a la pelota, a balancearse. Usan juegos de integración grupal, juegos socializados. Juegos de construcción y destrucción. Rompecabezas, Juegos con animales salvajes, dinosaurios, animales domésticos. Juegos con carros, con pistola. Juegos de abrir, cerrar, vaciar y llenar. Juegos de negociantes.


Los síntomas del paciente identificado, asociados a dificultades en esta etapa serian:
Niños pasivos los cuales son controlados con una autoridad rígida. No se les permite el movimiento, la acción, lo que lleva al niño a una pasividad y una tranquilidad que se interpreta como “no seas”. Asimismo se encuentran los niños con trastornos psicosomáticos: problemas al controlar los esfínteres, trastornos asmáticos, de la piel, o trastornos del sueño. También se manifiestan conflictos por duelos no resueltos, intervenciones quirúrgicas mal manejadas. Y también se observan problemas conductuales, tales como hiperactividad. Y por último se ven los miedos relacionados al rechazo, al fracaso, ante la autoridad rígida, y el miedo a ensuciarse.


Tercer al Séptimo Año. Buscan Reconocimiento y Comprensión de su Rol en la Familia.
En una familia donde el Padre es el Padre, la Madre es la Madre y los hijos son los hijos, no hay problemas, por lo que conocer cuál es su lugar en la familia es esencial. Para eso los sub-sistemas tienen que estar cumpliendo sus funciones. (Minuchin 1984).


A partir de los tres años, empieza a diferenciar lo imaginario de la realidad. Coincide con la etapa intuitiva y la operacional de Piaget. Con anterioridad no podían hacer la diferencia entre la vida interior y la externa, entre la realidad y la fantasía. Adquieren su identidad sexual, y se les educa para tener una sexualidad privada. (Se prohíbe la masturbación en público, y se le da la educación sexual como una esperanza de futuro).


Juegos Típicos de esta etapa:
Juegos de omnipotencia, de poder y competencia. En las niñas los juegos de omnipotencia se relacionan con jugar a la reina, a ser cantante, bailarina, se embellecen, etc. Juegos de agresión y omnipotencia en los varones. Con espadas, juegos de combate. Juegos de accidentes (por eso es importante jugar también al doctor y al hospital, para curar a los heridos). Juegos con familias, y títeres, donde proyectan las dinámicas de su familia, juegos estructurados, juegos de mesa. Juegos de Imaginación.


Síntomas del Paciente asociados a dificultades en esta etapa:
-Miedos nocturnos que generan Insomnio. En los varones se manifiesta con miedo a los ladrones, monstruos, en las niñas a las brujas. También al diablo, fantasmas, a los truenos.

-Problemas Escolares -Problemas de Conducta. Agresividad, celos fraternos, ansiedad.

–Timidez

-Trastornos Psicosomáticos. Asma, afecciones cutáneas, diabetes.

-Duelos e Intervenciones Quirúrgicas mal manejadas desde el punto de vista emocional.


Del séptimo año al inicio de la Pubertad.
El reto es Desarrollar sus Potencialidades, descubrir sus habilidades a través de las clases extracurriculares, y las clases curriculares. En esta etapa “se encuentran establecidas los esbozos de reglas en sus juegos, el niño puede atribuir y asumir roles explicitados de antemano y cercanos a la realidad (Ej. Un policía, un doctor, una maestra etc.). Tiene sentido de juego mutuo y es consciente cuando se alteran las reglas. (López, 2011).


Los síntomas que podrían presentar los pacientes identificados, son iguales a los presentados en la etapa anterior.


ESTUDIO DE CASO
La familia que viene a consulta está conformada por el Padre, la Madre y dos niños. El mayor quien es el paciente identificado M, tiene 7 años y cursa el tercer grado de primaria, la menor RL tiene 5 años y cursa el primer grado.


En la primera sesión viene la madre sola R, pues el padre no pudo acompañarla. Esa sesión nos sirvió para conocer y concretizar la demanda y ser empáticas con sus quejas. El paciente identificado tiene problemas en la escuela por su lentitud, no copia en la pizarra a la velocidad esperada y se queda atrás en todo, los maestros dicen que siempre esta distraído. Tomando en cuenta las etapas evolutivas del niño se le pregunta a la madre sobre su desarrollo temprano. En la casa a su edad no come solo, no se baña solo, cuando hace pipi no se agarra su pene porque no quiere ensuciarse y cuando va al baño no se limpia porque le da asco.


La familia vive con el padre y la hermana del esposo. No han podido independizarse económicamente. Se caso embarazada de M, no habían terminado los estudios. Su esposo ha pasado por periodos de depresión profunda, y ha tenido que ser medicado. Tuvo que cambiar de carrera por el embarazo de la pareja, y no ha sido estable en los trabajos. Los pierde con facilidad, pues si se enoja renuncia. Con respecto a la autoridad se define a sí misma como la autoridad y a su esposo como más flexible, aunque por momentos puede ser muy agresivo.


La madre refiere que su esposo es sumamente limpio y exigente con los niños. Cuando llegaba de la calle no cargaba a los niños porque se sentía sucio, hasta que no se bañaba. Refiere que es hija de una madre soltera, es muy apegada a ella, y su madre solo va a dormir a su casa. Se pasa todo el tiempo en la casa con la hija cuando sale del trabajo, la apoya económicamente, y la ayuda con los niños. Estos le piden todo a su abuela, ella les da la comida, los baña, y los limpia cuando van al baño. La abuela descalifica al padre cuando intenta corregir a los niños. La madre se siente que está entre su Esposo y su Madre.

Hipótesis de Trabajo:
La falta de independencia económica y emocional de los Padres, los cuales asumieron responsabilidades parentales sin haber consolidado su relación de pareja, por el embarazo no esperado, los ha mantenido apegado a su familia de origen de la cual no se han diferenciado. Se mantienen como los hijos adolescentes mantenidos por los padres. Presentan dificultades en el subsistema ejecutivo, lucha de poder, en el parental, pues no asumen la posibilidad de velar por las necesidades por edad de sus hijos y fomentar su independencia y auto-suficiencia, pues ellos mismos no la han logrado. También en el manejo de la autoridad, tenían sus diferencias, cuando la madre se ponía muy crítica con los hijos, el padre intervenía y la descalificaba. El PI, entonces desobedecía a la madre con su actitud pasiva y su lentitud..


Los niños funcionan como si tuvieran menos edad, y no es un reto para ellos crecer, pues los abuelos encuentran significado y llenan sus necesidades dejándolos pequeños. Los padres dicen que saben que se han acomodado y que dejan que sea la abuela que resuelva casi todo lo de los niños.

Objetivos Terapéuticos:

  1. Ayudar a los Padres a asumir su rol parental, para así ayudar a sus hijos alcanzar independencia de acuerdo a su edad, de esa manera el PI pueda asumir el rol de aprender en la escuela. Solo cuando un niño quiere crecer aprende, pues los bebes no van al colegio.
  2. A través del juego ayudar al PI a superar sus angustias y ansiedades que no le permiten concentrarse en la escuela, generadas por rigidez en el manejo de la autoridad de los padres vinculados también con la higiene y la limpieza. Dice que le exigen como adultos.
  3. Ayudar a la abuela a tomar distancia de las labores parentales de los Padres.
  4. Trabajar las insatisfacciones del subsistema conyugal.

Segunda Sesión. Vienen los padres y los dos niños. Se sienta la madre con la hija en un sillón, y el padre con el hijo en otro. (Evidenciando la distancia afectiva de la Pareja). Se crea un ambiente de cooperación usando la externalización para desculpabilizar al PI, todos estuvieron de acuerdo en pensar que la distracción lo visitaba en la escuela y no lo dejaba trabajar. Lo definen como un niño muy obediente, cariñoso, y que cuida mucho de su hermanita. Muy buen deportista como su papá con el que juega al tenis.


Cuando les pregunto que si comen solos, se bañan y se cambian solos y duermen solos, la madre dijo que no, que su abuela los ayuda en todo. Les dije que abuela los quería mucho y se había confundido pues todavía los veía pequeños, entonces que podrían hacer ellos para ayudar a su abuela para que los viera grande, pues solo los niños grandes aprenden. Que el tendría que ponerse grande en todo lo que le pregunte para que pudiera aprender en la escuela. Ellos dijeron que iban a ser las cosas por ellos mismos, y que sus padres le recordarían cuando quisieran ponerse pequeños.


Al final de la sesión todos están de acuerdo en que trabajaran para que a M le vaya mejor en la escuela, porque peleen menos y para que pasen más tiempo juntos y felices.


Se les da la tarea de comprar barro, y sentarse en familia los cuatros a hacer actividades en la casa, y traerlos en la próxima sesión.


Cuando se iba, M me dice que cuando la distracción lo visita es porque piensa en unos programas que le dan mucho miedo, pues se imagina esas escenas y se le va el tiempo en la escuela. También que por las noches a veces no puede dormir pensando en esos programas. Dice que la mente lo agarra y no se le va por días lo que piensa. Se les dice a los padres, que cuando tenga miedo lo escuchen y que lo acompañen en su cuarto pero sin pasarlos a la cama conyugal. Dice tenerle miedo a los monstruos y a los fantasmas.

Tercera Sesión. Los padres trataron de ayudar a M con sus miedos, él le contó a su Padre sobre las películas de miedo que le habían afectado, pero permaneció en su cama.
Empezaron a hacerse grandes y decirle a abuela que ellos podían comer solos, bañarse y limpiarse solos. Sus padres les ayudaron también.
Toda la familia trae sus obras hechas en barro y explican cómo se sintieron, y lo cada uno hizo. M hace unas historias sobre su producción. (Jugando a ensuciarse le pierde el miedo a ensuciarse).
Deciden jugar con juegos de construcción, y R hizo una casa y M un avión de guerra que iba a pelear y a bombardear, (Necesidad de sacar la agresividad) y luego regresaba y aterrizaba.

Cuarta Sesión Se sientan la madre con el hijo y la hija con el padre.
M. va mejorando en la casa y en la escuela. La distracción casi no lo visita y en la casa es un niño grande y han seguido ayudando a la abuela.


Se realizaron juegos de imaginación. M dice que quería jugar a que estaban en un parque de diversiones, y que compartían con sus padres y hermana y que todos estaban felices. Todos se integran a este juego. Luego la hermana en su turno vuelve al mismo parque de diversión, y hace un movimiento y le pide a los padres que se sienten juntos en un banco del parque se agarren las manos y miren a sus hijos jugar felices. Los niños juegan a estar en el parque y a subirse en los columpios, el juego termina y después se van a la casa.

Quinta Sesión. Se le pide a Manuel que se siente con su hermana y le dé el sitio al lado de la madre a su padre. Después de esta intervención estuvo muy silencioso y casi no quiso participar. (No se sintió bien con la intervención que le ponía un límite, y acercaba a la pareja).


Cuando lo invite a pintar me dijo que no, que no le gusta, pero su hermanita si decidió pintar, el escogió después el color rojo y pinto como se sentía dibujando la parte inferior de la hoja.


Pregunto sobre sus miedos y le propongo jugar a asustarnos jugando a los fantasmas. El podía asustar a la familia, y luego los miembros de la familia asumir el rol de asustarlo a él. Todos asumieron el rol en el juego de asustar y ser asustados. (Identificandose con el objeto de su miedo se le ayuda a dominarlo).


Después decide tomar la espada y empieza a jugar a ser un gran espadachín que ataca a todos.


La madre habla como la desespera la lentitud del hijo en la casa, y como mientras ella más se enoja él más se paraliza.

Sexta Sesión. Los padres vienen solos y hablan de cómo M despierta la ira de la madre por su lentitud. Se les sugirieron instrucciones para manejar la autoridad con M. También se hablo de las quejas que tienen con la Madre de R, acordamos hacer una carta terapéutica, para que la leyeran con ella. Así se hizo y se le envió por correo.


Estimados R y M:
Por medio de la presente queremos como equipo técnico, expresarles los aspectos positivos que hemos visto en Uds. y que están ayudando a sus hijos a superar sus dificultades.


Son padres dedicados y con mucho amor para ellos. Tienen el mismo amor y dedicación que han recibido de sus propios padres.


Han superado muchos momentos difíciles en su relación, lo cual dice que hay sentimientos muy profundos que los mantienen unidos. Pueden hablar tan abiertamente de sus problemas y reconocer lo que cada uno ha tenido que mejorar, y esta actitud asegura más de un 50% del camino que tienen que transitar.


Tienen tanto amor a su familia de origen que ambos han renunciado a la posibilidad de ser independientes, para que sus padres puedan sentirse felices ayudándolos.


Por ejemplo, la madre de R como ha ayudado con los niños, como ha sido un apoyo económico, y se ha dedicado a suplir sus necesidades en el día a día. Los niños se sienten tan identificados con Uds. que también se hacían más pequeños para que su abuela se sitiera necesaria e importante en sus vidas, y cuando un niño quiere ser pequeño, no puede aprender.


Y por otro lado, el padre de M ha dado tanto a sus hijos, que agradecidos se quedan y no se arriesgan a seguir sus vidas y empezar solos, para no dejarlo solo.


Por lo que no preguntamos:
¿Qué será diferente en la vida de esta familia, cuando sus padres puedan sentirse orgullosos de que han dado tanto a sus hijos R y M, que ya están listos para hacerlo por si mismos

¿Cómo llenará su vida la madre de R, la cual se ha entregado a esta hija, sin dejar tiempo y dinero para dedicarlos a sí misma? Encontrara de nuevo el camino de su propia felicidad?

¿Qué pasará con los niños cuando se den cuenta de que sus padres se independizan y que ellos también pueden crecer?

¿Qué pasará en la relación de todos, cuando cada cual asuma el rol que le corresponde, volverán a visitarlos el afecto y el respeto que se ha perdido porque en esta renuncia de amor, ya nadie sabe cuál es el lugar que le corresponde?

¿Qué pasará con la relación de pareja, cuando puedan tener su tiempo, su espacio para sí mismos y para educar a sus hijos? Cómo se sentirán sus padres si los ven felices encontrando su lugar?

Con todas estas interrogantes nos despedimos, sabiendo que como familia tienen lo más importante, que es el afecto que los une, y que es la base para que las situaciones difíciles que se presentan puedan superarse.
Equipo Técnico de UNIBE

Séptima sesión a novena sesión.
Los padres leyeron la carta con la madre y R reporta que estuvo un poco más respetuosa. Los niños han seguido mejorando, y M le va mejor en la escuela ya no se distrae. El enfoque de las sesiones es ahora ayudar a los padres en su proceso de diferenciación, e independencia económica, que es el motivo de su insatisfacción actual. La madre ha flexibilizado las críticas a los hijos y al Marido. El hijo aprendió a verbalizar sus desacuerdos con la madre, en vez de ponerse lento y callar su descontento.

Conclusión
El motivo de la presentación de este caso, es que a través de las diferentes sesiones, sin perder los objetivos planteados al trabajar con el sistema familiar, se pudieron usar diferentes técnicas de varios modelos de intervención, para ayudar al paciente identificado a superar sus dificultades personales, y a la familia a cambiar su juego relacional.

Referencias Bibliográficas :
Anzieu, A., Anzieu, C, Daymas, S. (2001). El juego en Psicoterapia del Niño. Madrid: Biblioteca Nueva.
Ariel, S. 2001. Terapia de Juego Familiar. México: Editorial Limusa.
Aucouturier, B. (s.f.) Introducción a la Práctica Psicomotriz. Aucouturier (PPA). Aula de Innovacion Educativa (136), (pag. 79, pag. 83).
Barudy, J . (2011). La Fiesta Mágica y Realista de la Resiliencia Infantil. Madrid, España: Gediza.
Dolto, F. (1971) Psicoanálisis y Pediatría. México: Siglo XXI. 6ª. Edición (1980).
Freeman, J., Epston, D., y Lobovits, D.. (1997). Terapia Narrativa para niños. Aproximación a los conflictos Familiares a Través del Juego. Barcelona, España: Paidós. (2001).
López de Huhn, C. (2003). La Hora de Juego Diagnostica en Niños. Madrid
Magaz Muñoz, A. (2011). Introducción a la Terapia del niño en Familia. Madrid, España.
Madanes, C. (1982). Terapia Familiar Estratégica. Buenos Aires: Amorrortu.
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Oaklander, V. (1978). Window to Our Children. A Gestalt Therapy Approach to Children and Adolescents. Utah, EE.UU. : Real People Press
Paliza, R. M. (2011). Curso Psicoterapia Infantil. Rep. Dom., UNIBE.
Schaefer, C., O’Connor, K. (1983). Manual de Terapia de Juego. México: Manual Moderno. 1988

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